
Nina’s Heavenly delight es una historia que nos lleva desde la India hasta Escocia, pasando por una familia muy tradicional, pero que se ve forzada a liberarse de sus lazos por el fallecimiento del padre, dueño de un restaurant hindú en el frío Edimburgo, donde la hija, Nina, decide regresar a casa y tomar el restaurant del padre, a punto de perderlo por una apuesta que su ya difunto padre tuvo con otro restaurant hindú cercano.
La trama gira en torno a Nina, una chica lesbiana, que se siente alejada de su familia, una madre dominante pero amigable al mismo tiempo, y un grupo de amigos que le brindan un apoyo incondicional.
No voy a mentir, la película trata un tema que puede estar trillado, que es el de salir del clóset en frente de tu familia, y ser aceptado por ellos; otro pequeño cliché es el amigo de Nina (Bobby) el cual se viste como mujer hindú, baile y todo, y la familia conservadora. A pesar de todo ello, la película está exquisitamente bien montada, los colores son asombrosos, la escenografía es sencilla pero precisa y exacta para complementar la historia, y la mezcla británico-hindú está muy bien montada, sin llegar a ser una película de diferencias culturales netamente, sino más bien de amor y apoyo, sin ser melosa ni excesivamente romántica.
Los placeres celestiales de Nina se ha convertido en una sencilla y cautivante historia lésbica, con un excelente montaje, una historia muy bien llevada, y unos personajes que saben hacer llegar el sentimiento de soledad, de metas a lograr, y de deseos de estar juntos (como amigos, familia, romances, etc…) sin importar si se es hombre, mujer, gay, hindú o escocés.
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