Las cosas están cambiando muy rápidamente en India, explica Monga. "Yo crecí traumatizado porque nadie me aceptaba, pero en los últimos tres años se ve mucho más apertura en la sociedad. Ahora estamos aquí bailando en público", dice. Aunque no ha sido un camino fácil: su familia le presionaba a que tuviera un matrimonio heterosexual y tuviera hijos "y luego hiciera lo que quisiera por lo bajo". Pero el cineasta asegura que no quiso llevar una doble vida, como la que muchos homosexuales se ven obligados en India.
El desfile de hoy ha sido mucho más festivo y más concurrido que los dos anteriores. Miles de personas marchaban entre banderas y globos multicolores. La presencia policial ha sido mucho menor y más relajada (el primer año había casi tantos policías como manifestantes). "Ahora ya no nos pueden hacer nada, ¿no?, Somos ya libres de ser gays. ¡Ustedes también atrévanse a salir del armario!" le gritaba un transexual a un grupo de policías que no podían contener la risa.
También se vieron más familias apoyando a los gays. "Estoy orgullosa de decir que mi nieto es gay", decía la pancarta que traía la sonriente abuela de Sambhav Kumar.
"Este es un festejo, sin duda, pero también sigue siendo una reivindicación: la discriminación y violencia contra los homosexuales sigue", asegura Arushi Singh, que trabaja en una ONG. Y son las lesbianas quienes tienen todavía mayor presión, agregan los activistas. "Es todavía más duro para las mujeres, la gente no se imagina que dos de nosotras, que somos consideradas inferiores, puedan llevar una vida juntas", asegura Dipa Zaveli, que vino de Bombay para acudir a la marcha.

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